El sistema linfático es importante, ya que éste es una de las maneras por las que el cáncer de seno se puede propagar. Este sistema tiene varias partes.

 

Los ganglios linfáticos son pequeños agrupaciones en forma de frijol de células del sistema inmunológico (importantes en la lucha contra las infecciones) que se interconectan mediante los vasos linfáticos. Los vasos linfáticos son similares a venas pequeñas, excepto que transportan un líquido claro llamado linfa (en lugar de sangre) fuera del seno. Las células del cáncer de seno pueden ingresar en los vasos linfáticos y comenzar a crecer en los ganglios linfáticos.

 

La mayoría de los vasos linfáticos del seno conducen a los ganglios linfáticos debajo del brazo, los cuales se conocen como ganglios axilares. Si las células del cáncer de seno llegan a los ganglios linfáticos debajo del brazo y continúan creciendo, éstas harán que se inflamen los ganglios. Es importante saber si las células cancerosas se han propagado a los ganglios linfáticos, ya que de ser así, existe una probabilidad mayor de que las células hayan alcanzado el torrente sanguíneo y se hayan propagado a otros lugares del cuerpo. Esto podría afectar el plan de tratamiento.