Alimentos con alto contenido de grasa: los estudios relacionados con la grasa en la alimentación y el riesgo del cáncer de seno frecuentemente dan resultados conflictivos. La mayoría de los estudios han encontrado que el cáncer de seno es menos común en países donde la dieta típica es baja en grasa. Por otro lado, muchos estudios realizados en las mujeres de los Estados Unidos no han encontrado que exista una relación entre el riesgo del cáncer de seno y la cantidad de grasa que consumen. Los investigadores todavía no están seguros de cómo explicar esta diferencia. Es necesario realizar más investigaciones para entender mejor el efecto de los tipos de grasa consumidos y el peso corporal sobre el riesgo del cáncer de seno.

 

La Sociedad Americana del Cáncer recomienda comer alimentos saludables que incluyan cinco o más porciones de frutas y verduras al día, optando por granos integrales en lugar de granos procesados (refinados), y limitar el consumo de carnes rojas y procesadas.

 


Desodorantes antitranspirantes y sostenes: han surgido rumores en que circulan por medios electrónicos (Internet, correo electrónico) que sugieren que los desodorantes antitranspirantes pueden causar cáncer de seno. Existe muy poca evidencia que apoye esta idea. Tampoco hay evidencia que respalda la declaración de que los sostenes con alambres pueden causar cáncer de seno.

 


Abortos: varios estudios indican que los abortos inducidos no aumentan el riesgo del cáncer de seno. Además, no existe evidencia que muestre una relación directa entre los abortos naturales y el cáncer de seno.

 


Implantes de seno: los implantes de seno hechos de silicona pueden hacer que se forme tejido cicatricial en el seno. No obstante, varios estudios han encontrado que esto no aumenta el riesgo del cáncer de seno. Si usted tiene implantes de seno, pudiera requerir una radiografía especial durante la mamografía.

 


Contaminación: se está llevando a cabo mucha investigación para determinar cómo el ambiente podría afectar el riesgo del cáncer de seno. Por ahora, la investigación no muestra una relación clara entre el cáncer de seno y los contaminantes ambientales, como la exposición a pesticidas y a sustancias químicas tóxicas.

 


Fumar tabaco: la mayoría de los estudios han reportado que no hay una relación entre fumar cigarrillos y el cáncer de seno. Un asunto que continúa siendo un punto de investigación consiste en si el humo de segunda mano (el humo que sale del cigarrillo de otra persona) pudiera aumentar el riesgo del cáncer de seno. Sin embargo, la evidencia sobre el humo de segunda mano y el riesgo del cáncer de seno en los estudios realizados con humanos no se ha aclarado. De todas maneras, un posible vínculo con el cáncer de seno es otra razón para evitar rodearse del humo de segunda mano.

 


Trabajo nocturno: algunos estudios han sugerido que las mujeres que trabajan durante la noche (como enfermeras en horario nocturno, por ejemplo) presentan un riesgo mayor del cáncer de seno, Esto es un hallazgo bastante reciente, y se están realizando más investigaciones para analizar esta relación.